Por qué deberías ver 'Pose', la (grata) sorpresa entre los nominados a los Globos de Oro

La creación más desconocida de Ryan Murphy consigue colarse en la categoría dramática, una gran noticia para los amantes de la buena ficción y las historias con personalidad propia

Foto: Dominique Jackson en el papel de Elektra. (HBO)
Dominique Jackson en el papel de Elektra. (HBO)

En el mes de junio, Ryan Murphy estrenó su quinta producción en emisión, ‘Pose’. A las exitosas antologías de ‘American Horror Story’ y ‘American Crime Story’ el creador, director, guionista y productor había sumado en el último año ‘Feud’ y ‘911’. Y lejos de tomarse un descanso, el padre de ‘Nip/Tuck’ y ‘Glee’ se había embarcado en aquel proyecto que, como es habitual con su nombre, se había convertido en una de las series más esperadas de 2018.

El estreno de ‘Pose’ en FX, que en España podemos ver en HBO, apenas superó los setecientos mil espectadores, una cifra que, con altibajos, consiguió mantener a lo largo de sus ocho episodios. Por poner un ejemplo, ‘Feud’ se estrenó en la misma cadena en marzo de 2017 y llegó a los dos millones de espectadores en su primer episodio. Así que la nueva apuesta de uno de los creadores más codiciados de la ficción serializada norteamericana había salido rana.

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Las razones de este pequeño fracaso de audiencias pudieron ser muchas, pero el principal problema de la serie de Ryan Murphy era también su principal valor. ‘Pose’ tiene “Casas” como en ‘Juego de Tronos’, pero se desarrolla en el Nueva York de finales de los 80, no en Poniente. ‘Pose’ cuenta con el mayor elenco de intérpretes transgénero en papeles regulares de la historia del medio, después de ‘RuPaul Drag Race’, pero es ficción. ‘Pose’ es hija de su padre, el particular, vistoso y perfeccionista Ryan Murphy, pero también del interés de los creadores por hacer una ficción representativa con la realidad social y con la historia.

La producción nominada a dos Globos de Oro, mejor drama y mejor actor dramático, es un homenaje a la comunidad transexual latina y afroamericana que, durante la epidemia de Sida de finales de los 80, encontró en la cultura ball un modo de vida y una razón para salir adelante. Puede, querido lector, que en las últimas líneas haya escrito demasiadas palabras ajenas a su vida o sus intereses, que en el fondo es lo que nos pone a todos delante de una pantalla. Pero créame que, esta inmersión en un universo completamente ajeno y desconocido, merece la pena.

Indya Moore como Angel, Ryan Jamaal Swain como Damon y Mj Rodriguez en el papel de Blanca. (HBO)
Indya Moore como Angel, Ryan Jamaal Swain como Damon y Mj Rodriguez en el papel de Blanca. (HBO)

Un lugar propio

El punto de partida de la producción es una joven que vive en Nueva York, alejada de una familia que no la acepta, y que acaba de descubrir que tampoco ha podido escapar del Sida. Esa plaga que se ha llevado por delante a muchos amigos y que provocará que se replantee su vida, rompiendo con el que hasta entonces había sido su hogar, e iniciando una nueva aventura.

Esa joven es Blanca Rodríguez-Evangelista (Mj Rodríguez), transexual y latina, que decide abandonar la Casa de la Abundancia para fundar la Casa de Evangelista. O lo que es lo mismo, emprende su propio proyecto creativo y social, mientras apoya y acompaña a jóvenes pertenecientes a las minorías latinas y afroamericanas LGTB. Tal y como Elektra (Dominique Jackson) hizo con ella años atrás, cuando los asistentes a las “balls” en las que participaba se reían de su aspecto y sus aspiraciones.

Imagen promocional de 'Pose'. (HBO)
Imagen promocional de 'Pose'. (HBO)

El trasfondo cultural

La cultura ball es el medio en el que se mueven los protagonistas de la historia, un entorno desconocido para buena parte de la audiencia, que nació en los 70 y vivió su punto álgido en los años 80. Esta corriente cultural forjada por homosexuales, transexuales y bisexuales les sirvió para dejar atrás los prejuicios y construir un universo propio. Cada casa creativa, liderada por una “madre”, aportaba su propio microcosmos, y los duelos de voguing servían para escoger a la reina de todos ellos. La versión “queer” de una pelea callejera, en la que las armas dejan paso al baile, el maquillaje, la creatividad, el vestuario y, por supuesto, la actitud.

Blanca y el resto de las Casas viven por y para esos encuentros, y dedican buena parte de su tiempo libre a preparar hasta el más mínimo detalle. Por ello, la ficción dedica buena parte de su metraje, especialmente en los primeros episodios, a estos particulares duelos al sol que son, en realidad, una fiesta llena de color, música y poses. Algo que puede desalentar al espectador más ansioso pero que, sin embargo, es una parte fundamental de la narración. Y del sello de Ryan Murphy.

Bully Porter como Pray Tell, maestro de ceremonias de las 'balls'. (HBO)
Bully Porter como Pray Tell, maestro de ceremonias de las 'balls'. (HBO)

En cuerpo y alma

El motor de la historia es Blanca, pero tan importante como ella son Angel (Indya Moore) o Damon (Ryan Jamaal Swain). La primera es una joven transexual, perteneciente a la Casa de la Abundancia, que se prostituye en el puerto de Nueva York para sobrevivir. Damon, por su parte, es un joven homosexual que se ha visto obligado a abandonar su casa y ha viajado a la ciudad de los rascacielos para cumplir su sueño de convertirse en bailarín profesional.

Ambos serán parte fundamental de la vida de Blanca, que se dedicará en cuerpo y alma a planificar su participación en las “balls”. Para olvidarse del Sida, pero también para demostrarle a Elektra que se equivocó cuando la despreció. Un particular duelo en el que descubriremos que la madre de la Casa de la Abundancia, a pesar de tenerlo todo, también debe lidiar con sus propios miedos.

Pero los duelos creativos entre Casas no serían posibles sin un maestro de ceremonias a la altura de la circunstancias. Afortunadamente ahí está Pray Tell, toda una eminencia en la materia, que lleva años siendo voz y parte en los “balls” neoyorquinos. Billy Porter es el encargado de dar vida a este personaje, que le ha servido para ser nominado a un Globo de Oro. “Como superviviente de esa era, me siento honrado de contar esta historia” declaró Porter en una entrevista a Hollywood Reporter. “Todos los amigos que perdí, sentí sus espíritus conmigo todo el tiempo” añadió.

James Van Der Beek en una imagen de 'Pose'. (HBO)
James Van Der Beek en una imagen de 'Pose'. (HBO)

Universal y especial

Que ‘Pose’ es una serie arriesgada y valiente queda claro cuando la propia producción dedica los primeros créditos a los intérpretes de los personajes blancos de la serie, Evan Peters, Kate Mara y James Van Der Beek. Juntos construyen la trama dedicada a narrar el cinismo y las miserias de los yuppies neoyorquinos, que aparentan vidas felices en las afueras y buscan prostitutas en las zonas industriales y deprimidas. Una aportación poco novedosa, y a veces molesta en el desarrollo de la historia, que sin embargo deja grandes secuencias. Y que, paradójicamente, es la parte de la historia más familiar para el espectador medio.

Es el resto del elenco, formado por intérpretes transexuales como Mj Rodríguez, Dominique Jackson o Indya Moore, el que carga con el peso de una historia atípica cargada de valores y anhelos universales. Porque el motor que mueve la historia de Blanca, Angel, Damon o Elektra se alimenta del amor, la lucha, el coraje y la perseverancia de unos personajes que no están dispuestos a renunciar a sus ideales y sus aspiraciones, por muchos que sean los obstáculos. El argumento más popular del mundo para un relato tan especial como procedente en los tiempos televisivos en los que vivimos.

Desde Melmac
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