Xabi Alonso: cuando tienes principios, mereces un buen final (como Guardiola)

Xabi Alonso es el único futbolista desde que Messi fue condenado que llega hasta el final en su caso con Hacienda. El ejemplo de Pep Guardiola, indultado de dopaje, su mejor referente

Foto: Pep Guardiola y Xabi Alonso, durante su etapa en el Bayern de Múnich. (Reuters)
Pep Guardiola y Xabi Alonso, durante su etapa en el Bayern de Múnich. (Reuters)

La noticia la dio Rafa Méndez en este mismo medio el primer día del año: Xabi Alonso comparecerá el próximo 22 de enero en un juzgado de Madrid para defender su inocencia en esa cruzada que la Agencia Tributaria emprendió contra los futbolistas y de la que no han salido bien parados desde Messi a Cristiano Ronaldo pasando por Modric, Marcelo, Di María, Mascherano, Bale, Falcao, Coentrao y Alexis Sánchez, además del técnico portugués, José Mourinho.

En el caso del que fuera 114 veces internacional con España, la fiscalía pide cinco años de cárcel por defraudar presuntamente alrededor de dos millones de euros usando una sociedad de Madeira para gestionar sus derechos de imagen. Alonso es el único futbolista desde que Messi fuera condenado que ha llevado su cruzada hasta el final y no ha negociado una pena de conformidad. Incluso Mascherano, que compartió con Xabi vestuario y asesores fiscales en el Liverpool, aceptó una condena de este tipo por haber usado una estructura similar en la citada isla portuguesa.

Cabe recordar que el caso de Alonso fue archivado inicialmente, ya que el juez instructor no veía delito. Fue un pequeño triunfo moral, pero sobre todo una evidencia de que la cosa no estaba tan clara como desde fuera podía parecer. Sin embargo, la Audiencia de Madrid ordenó reabrirlo y finalmente el que fuera futbolista de Real Sociedad, Liverpool, Real Madrid y Bayern se sentará en un lugar poco habitual para él, el banquillo, para jugar un partido en el que esta vez las asistencias se las darán sus asesores fiscales, los verdaderos culpables, que no responsables, en esta materia. Xabi afronta el juicio con todas las consecuencias, si bien ha consignado en el juzgado la cuota defraudada para acogerse a la atenuante de reparación del daño en caso de ser finalmente condenado.

"Confío en que esto va a acabar en buen puerto a pesar de que va para largo, pero yo estoy convencido de que lo he hecho siempre todo bien", afirmó Alonso en marzo del año pasado. Y es que el tolosarra siempre ha defendido su inocencia y piensa hacerlo hasta el final, de ahí que haya descartado negociar una condena sin cárcel como han hecho el resto de futbolistas. "Es una cuestión de principios y, si tuviese dudas, pues podría, pero no. Lo tengo todo muy claro", asegura. Su defensa alega que usó Madeira para tener su sociedad de derechos de imagen y que, aunque sea un territorio de baja tributación está en la Unión Europea, no es un paraíso fiscal como los que usaban Cristiano Ronaldo y otros jugadores representados en la mayoría de los casos por Jorge Mendes.

El juicio comienza el martes 22 de enero, curiosamente un día después de que Cristiano comparezca ante el tribunal para ratificar su acuerdo de conformidad por el que pagará casi 20 millones de euros por una pena de dos años de cárcel que no conlleva ingreso en prisión. El caso del portugués será un trámite. Entrar y salir. No así el de Xabi, pues en su juicio habrá declaraciones de testigos, se hablará sobre la tributación de los derechos de imagen, su cesión a precio y, lo más importante, se dictaminará si hubo o no ocultación.

Xabi Alonso, durante una rueda de prensa en el Santiago Bernabéu. (Reuters)
Xabi Alonso, durante una rueda de prensa en el Santiago Bernabéu. (Reuters)

Como explicaba Rafa Méndez, aunque la fiscalía pide cinco años de cárcel y la Abogacía del Estado, que representa a Hacienda, ocho, la defensa de Alonso confía en que el caso es lo suficientemente vidrioso como para que incluso si fuera condenado lo sería a una pena que no conlleve el ingreso en prisión. A su favor tiene que el mencionado primer juez del caso no vio delito y que la propia Audiencia Provincial señala que es muy complejo. Claro que ahí radica el problema, cuando se trata de una cuestión de interpretación, situaciones en las que Hacienda, como la banca en el juego de la ruleta, siempre gana.

Guardiola ya demostró su inocencia

Salvando las distancias y sin mezclar churras con merinas, la actitud que está teniendo y manteniendo Xabi Alonso en este asunto tan desagradable para él me recuerda a la que adoptó Pep Guardiola ante aquel positivo por nandrolona que le imputaron en Italia y que, después de seis años de lucha, logró demostrar que nunca existió. Así se lo reconoció en octubre de 2007 el Tribunal de Apelación de Brescia, quien absolvió al catalán de toda culpa. "Se ha hecho justicia. Nunca, jamás, consumí sustancias dopantes y al final hemos logrado demostrarlo", proclamó el entonces entrenador del filial del FC Barcelona tras ser declarado inocente.

"Seis años después, se cierra el libro. He aprendido una lección: todo cuesta mucho, y cuando uno tiene la razón debe luchar contra el mundo si es necesario", dijo Guardiola tras conocer que su inocencia había quedado demostrada. Seguro que esto mismo es lo que que piensa Xabi Alonso, un tío con valores para quien la dignidad tiene un precio, pero no se paga con millones. La paradoja es que si gana su juicio, no servirá al resto de futbolistas que han pasado por caja y aceptado condenas de conformidad para evitar el banquillo. Es lo que tiene tener principipios, que casi siempre se suele tener un buen final.

Y, qué quieren que les diga, al igual que me sucedió con Pep Guardiola, a quien tuve la fortuna de entrevistar para 'Marca' en Brescia nada más cumplir su injusta sanción, yo es lo que le deseo a Alonso: que su libro se cierre con un buen final. Y no solo se lo deseo por simpatía o paisanaje. Tampoco por esa vinculación emocional a un personaje sobre el que escribí una biografía por algo titulada 'Xabi Alonso, un modelo de futbolista'. Sino porque creo firmemente que cuando alguien lucha tanto por demostrar su inocencia es porque realmente lo es. La paz interior, mucho más importante que la imagen exterior, no se compra con dinero, sino con justicia, la cual sabido es que no consiste en dar a todos lo mismo, sino a cada uno lo suyo, algo que a veces Hacienda parece olvidar.

A mi bola

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