Rajoy y los emprendedores: cuatro años de promesas (incumplidas)

A pocos días de las elecciones, conviene hacer balance de lo que Rajoy ha hecho por los emprendedores esta legislatura. Y lo sentimos, señor presidente: los resultados no le van a gustar.

Foto: (Foto: Reuters)
(Foto: Reuters)

"Alfombra roja para los emprendedores". Ese fue uno de los mayores mantras del PP en las elecciones de 2011 y también tras la victoria de Rajoy. Todo para los emprendedores. Los emprendedores son el futuro. La pera limonera, vaya, el recopetín.

Cuatro años después conviene echar un vistazo, evaluar qué ha hecho Rajoy esta legislatura por los emprendedores españoles, analizar las medidas llevadas a cabo (la mayoría dentro de la famosa Ley de Emprendedores) y, en definitiva, ver cómo luce ahora esa alfombra. 

Cuota de 50 euros

A favor:

Seguramente era una de las medidas más necesarias y más celebradas en un país que, con un nivel de paro tan escandaloso, necesitaba dar algún tipo de soporte a las personas que se lanzaran a (intentar) montárselo por su cuenta. 

La cuota de 50 euros al mes durante los seis primeros meses no es ninguna panacea, evidentemente, y apenas supone casi ventaja para los que monten un proyecto de largo recorrido o que implique mucho dinero. Sin embargo, sí supone un apoyo muy (pero que muy) necesario para aquellos profesionales que, estando en paro, quieran probar suerte con esto del autoempleo sin arriesgar demasiado dinero en el intento.

En contra:

Más allá de la duración de seis meses (luego la cuota va aumentando de manera progresiva), lo cierto es que la famosa tarifa plana de 50 euros ha tenido bastantes reveses, ya que, pese a lo pomposo del anuncio, los requisitos para acceder a esta medida han sido más restrictivos de lo esperado.

Y es que al principio sólo pudieron optar a ella los nuevos autónomos hombres menores de 30 años o mujeres menores de 35. Más tarde, tras las presiones de los colectivos de autónomos, la medida se amplió a todos los nuevos autónomos, independientemente de la edad.

En cualquier caso, la medida es aplicada sólo a los nuevos autónomos o a aquellos que no hubiesen trabajado por cuenta propia en los cinco años anteriores.

Por otro lado, mientras los nuevos autónomos recibían esta ayuda, los antiguos recibían un (ligero) palo: en enero de 2014, el Gobierno aumentó las bases mínimas y máximas de cotización para los autónomos, con la consiguiente subida en su cuota mensual.

El PP ha presumido de apoyar a los emprendedores, pero el balance no parece tan positivo. Foto: EFE.
El PP ha presumido de apoyar a los emprendedores, pero el balance no parece tan positivo. Foto: EFE.

Impuestos/Retenciones/IRPF

A favor:

En julio de este año, el Gobierno hizo efectiva una bajada en las retenciones de IRPF para los autónomos, que a partir de entonces las bajaron hasta el 15% en sus facturas, frente al 19% existente hasta entonces.

Pese a que el IRPF no puede ser considerado un impuesto como tal y pese a que al final se compensa en la Declaración de la Renta, lo cierto es que esta sustancial bajada está permitiendo a los autónomos españoles contar con más dinero en su día a día.

En contra:

Si contamos la historia, mejor contarla entera. Si decimos que el PP bajó el IRPF del 19% al 15%, hay que aclarar también que esa subida al 19% también la hizo el propio PP. De hecho, desde que Rajoy ganase las elecciones, el IRPF de los autónomos subió nada menos que tres veces en tres años.

El IRPF ha cambiado tres veces: pasó del 15% al 21%, luego al 19%... y ahora vuelve al 15%

Cuando el PP llegó al poder, el IRPF de los autónomos era del 15%, exacto al actual. Sin embargo, en julio de 2012 lo subió al 21% y el 1 de enero de 2015 (un año después de lo prometido) bajó al 19%. 

Al final, Rajoy ha acabado bajándolo al 15% unos pocos meses antes de las elecciones, fíjate tú qué cosas. Y entre tanto, Montoro ha colado algunas medidas como la eliminación de la deducción fiscal por contratar nuevos empleados.

Ley de Segunda Oportunidad

A favor:

Fue otra de las medidas estrella y llegaba este verano: la Ley de Segunda Oportunidad anunciaba una serie de iniciativas que ayudarían a los emprendedores que hubiesen tenido que cerrar su empresa para que su fracaso no les persiguiese de por vida.

Entre estas medidas se encontraba la posibilidad de que las deudas contraídas por la empresa desaparcieran para el emprendedor, que, si cumplía los requisitos, podría comenzar una nueva aventura empresarial sin las anteriores cargas.

En contra:

La eliminación de las deudas contraídas fue muy bien acogida por los emprendedores, pero mucho me temo que no todos jugaban con las mismas cartas ni las mismas ventajas.

La Ley de Segunda Oportunidad te exime de deudas... menos si debes dinero a Hacienda o Seguridad Social

Y es que, si cierras tu empresa, esta ley te permite intentar que estas deudas no te persigan... pero ojo, siempre que tu deudor sea una empresa privada. Si las deudas son con Hacienda o la Seguridad Social, ni segunda oportunidad ni nada: la Ley de Segunda Oportunidad se desentiende y el emprendedor tendrá que seguir haciendo frente a ellas.

Además de este agravio comparativo, el emprendedor figurará en un registro de morosos durante cinco años y, durante ese plazo, la supresión de su deuda podría ser incluso revocada.

Paro de los emprendedores

A favor:

Es una de las mayores pegas a emprender en nuestro país: ya tengas una empresa o seas un simple autónomo, si la cosa te va mal y decides cerrar el chiringuito te verás en la calle y sin paro. Y este problema es el que pretendía solucionar la cotización por el paro de los emprendedores.

En contra:

Lo diremos sin tapujos: el paro de los emprendedores es un timo total y absoluto. ¿Te imaginas que durante varios años de tu vida cotizases por una prestación especial y luego el Gobierno te dijera que, aunque has estado pagando, no te va a dar ese dinero?

Pues eso es exactamente lo que ha pasado aquí. En 2012, el Gobierno rechazó el 87% de las solicitudes del paro de los autónomos, y en 2013 el 80%. En total, un ingreso de 174,9 millones de euros la mar de majos para las arcas del Estado.

 

Pero es que este año la cosa pinta peor. Y es que en los Presupuestos Generales del Estado para 2016, el Gobierno prevé ingresar cerca de 154 millones de euros por este concepto y sólo se 'gastará' 9. Un balance positivo de 145 millones de euros en un solo año. Para que luego digan que no saben hacer cuentas.

IVA de caja

A favor:

Otro de los mayores problemas que afecta sobre todo a pymes y pequeñísimos emprendedores: que sus clientes tarden varios meses en pagarles, con lo que además de trabajar (temporalmente) gratis, tienen que adelantar a Hacienda el IVA de unas facturas que ni siquiera saben cuándo cobrarán.

Fue el 1 de enero de 2014 cuando entró en vigor el llamado IVA de caja, que permitía a los emprendedores no liquidar el IVA de una factura hasta que no la hubiesen cobrado. Una medida que fue dictada por la Unión Europea a todos los países en 2006 y con la que el PP, al menos, puso fin a la postura del anterior Gobierno del PSOE, que en su momento prefirió cruzarse de brazos y hacer como que no iba con él la cosa.

El IVA de caja fue una de las medidas más esperadas, pero ha resultado un fracaso absoluto. Foto: EFE.
El IVA de caja fue una de las medidas más esperadas, pero ha resultado un fracaso absoluto. Foto: EFE.

En contra:

Por desgracia, el IVA de caja ha sido un total y absoluto fracaso: de los 1,3 millones de pymes y autónomos que podían acogerse a la medida, sólo cerca de 20.000 lo hicieron, según los últimos datos.

¿Y eso por qué? Porque la medida pintaba bastante bien en la teoría, eso es indudable, pero la práctica era mucho más jodida. Sobre todo si tenemos en cuenta que el IVA de caja no le gusta nada a según qué grandes empresas que, aunque paguen tarde a sus proveedores, sí quieren liquidar cuanto antes el IVA de una factura aunque no la hayan pagado.

Lo grotesco de este asunto vino en forma de ahorro: 'gracias' al fracaso de esta medida, el Gobierno se ha ahorrado más de 900 millones de euros. Mira, si al final hasta va a ser un éxito y todo.

Balance

Todos estos son algunos ejemplos, pero hay muchos más: el visado de emprendedores (que desde 2013 sólo ha recibido 165 solicitudes), la legislación del equity crowdfunding (que fue un ejemplo de clara incompetencia y acabó dejando fuera el crowdfunding de recompensas), el exit tax, el sistemático incumplimiento en España de la fallida Ley de Morosidad...

A lo largo de estos cuatro años, en resumen, no hemos podido negar la afición del Gobierno de Rajoy por lanzar grandes titulares que aparentaban representar un significativo apoyo a los emprendedores españoles. Sin embargo, mucho me temo que dichos titulares acababan teniendo detalles que dejaban bastante en entredicho las medidas. 

Rajoy juró amor eterno a los emprendedores, pero al final ha sido un polvo rápido en un motel

En esta legislatura, el Gobierno ha sido un auténtico especialista en anunciar cien veces la misma medida para ver si así parecían cien medidas distintas (el IVA de caja llegó a anunciarse más de diez veces), en lanzar iniciativas con demasiada letra pequeña (el paro de los emprendedores, la cuota reducida), en vender como innovadoras unas propuestas que no afectaban a casi nadie (IVA de caja, visado de emprendedores) y en proteger, ante todo, sus propios intereses (agravio comparativo en la Ley de Segunda Oportunidad).

Y ha habido medidas necesarias y positivas, qué duda cabe, pero lo malo es que todas ellas han tenido muchos peros, algo que provoca una sensación agridulce cuando presentas un programa electoral que tiene a los emprendedores como principal bandera.

El problema, en definitiva, es que Rajoy les juró a los emprendedores amor eterno, una boda por todo lo alto y un chalet en Moratalaz... y al final han tenido que conformarse con un polvo rápido en un motel de carretera.

#emprendedorfurioso

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