¿Interesa a las cotizadas que sus acciones suban?

Influir en el precio de las acciones en mercados secundarios (bolsa) no debería ser un objetivo para los directivos de las empresas, pero realmente lo es

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Influir en el precio de las acciones en mercados secundarios (bolsa) no debería ser un objetivo para los directivos de las empresas, pero realmente lo es. Normalmente tratan de hacerlo subir, pero a veces les interesa que baje. Voy a dedicar este artículo a explicar qué motivos tienen quienes dirigen las cotizadas para intervenir en la formación de precios de las acciones y cómo lo hacen.

Los motivos para desear un precio más elevado de las acciones son:

1º) Imagen. Un precio alto genera mayor confianza de clientes y proveedores en la viabilidad de la empresa. Esto es muy relevante para los bancos. Si el valor en bolsa es elevado genera sensación de seguridad a sus clientes y a quienes les prestan dinero. De esta manera contribuyen a mejorar la captación de clientes y disminuyen su coste de financiación. En este caso, el mayor precio de las acciones ayuda a la rentabilidad del negocio.

2º) Posibilidad de ampliar capital con baja dilución para los accionistas actuales. Esto es importante sobre todo en aquellos negocios en desarrollo que probablemente necesiten de nuevo capital para seguir creciendo. Las startups y los negocios de alto crecimiento lo tienen muy en cuenta. Un ejemplo es Tesla. La semana pasada realizó una pequeña ampliación de capital aprovechando la fuerte revalorización de la acción de los últimos meses. En este caso, un mayor precio también le conviene a los accionistas de la compañía.

3º) Posibilidad de comprar otros negocios. Si tienes un precio alto puedes crecer inorgánicamente pagando con tus acciones a los dueños de la sociedad comprada o pagando en efectivo y después ampliando capital. Un ejemplo de una empresa a la que su elevada valoración le ha ayudado a crecer con compras es MásMóvil. Al igual que en casos anteriores, el alto precio también aporta valor a los accionistas.

4º) Justificar salarios más elevados. Cuando el mercado reconoce mayor valor a la empresa, los directivos suelen aprovechar para subirse el sueldo. En este caso, un mayor valor de la acción interesa a los directivos, pero no a los accionistas de la empresa.

5º) Sacar partido en momentos puntuales. Hay fechas en las que interesa subir el precio de la cotización más que en otras. Un ejemplo fue el vencimiento de las stock options de los directivos de Telefónica en el año 2000, que coincidió con los máximos del precio de la acción. No obstante, hay otras situaciones menos conocidas. Por ejemplo, cuando está previsto que la deuda de las compañías se convierta en capital a precios de mercado. En estos casos, la alteración de los precios de las acciones también genera conflictos de interés, que pueden jugar a favor o en contra de los accionistas.

Tras enumerar estas cinco situaciones, en las que conviene a los directivos de las compañías influir al alza en los precios de las acciones, veamos también los motivos por los que a veces interesa que coticen al menor precio posible. Esto ocurre cuando son los directivos los que quieren comprar acciones de la misma.

Un ejemplo claro y sostenido en el tiempo es Barón de Ley. En 2004 el fundador y consejero delegado de la sociedad tenía el 26% del capital. Quince años después posee el 90% de las acciones. Ha incrementado su participación sin haber puesto ni un euro de su bolsillo. ¿Cómo lo ha hecho? Primero, utilizando parte de los beneficios de la empresa para recomprar acciones y amortizarlas. De esa manera la participación de sus acciones aumentó hasta el 48% del capital en 2017.

En segundo lugar, dejando otra parte de los beneficios en caja hasta alcanzar más del 40% de la capitalización y pidiendo por adelantado a un banco el dinero que ya está en caja de la sociedad para lanzar una OPA por el 100%. Con esto consiguió aumentar su participación hasta el 85%. Posteriormente ha seguido recomprando acciones con cargo al crédito garantizado por la caja hasta alcanzar el 90%. Para que esto salga bien son necesarios dos requisitos: que la empresa sea muy rentable y que cotice siempre muy barata.

¿Cómo influyen las empresas en la cotización de sus acciones?

Es sencillo. Son la principal fuente de información de reguladores, analistas e inversores. Además, nadie conoce el negocio mejor que ellos. Tienen herramientas contables para incrementar o disminuir los beneficios que presentan, pero, sobre todo, tienen muchísima capacidad para influir en las expectativas de los participantes en el mercado.

La mayoría de las cotizadas dedican mucho dinero y tiempo de sus principales directivos para convencer al mercado del espléndido futuro de la compañía. Todas las empresas tienen fortalezas y debilidades y se enfrentan a oportunidades y amenazas. Los equipos de relación con inversores dedican mucho esfuerzo a resaltar lo positivo y a minimizar lo negativo. Al revés, en los casos en los que los directivos quieren que las acciones bajen. No debemos subestimar estos equipos. Suelen ser profesionales muy buenos y muy bien pagados. Habitualmente consiguen vender modelos de negocio agotados como oportunidades únicas de inversión.

Los inversores debemos ser conscientes de todos estos factores a la hora de analizar las compañías. No podemos fiarnos de gran parte de lo que nos cuentan y debemos contrastar la información con fuentes alternativas (estudios de mercado, del sector, clientes, proveedores, competencia, colaboradores, etcétera). Si no queremos que nos den gato por liebre, los inversores tenemos que estar igual o más preparados que ellos.

Rumbo Inversor
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