'El caso Menéndez': el doble parricidio que conmocionó América

Calle 13 estrena este jueves en nuestro país la producción que reconstruye uno de los asesinatos más mediáticos de los años noventa

Foto: Imagen promocional de la serie sobre el caso Menéndez.
Imagen promocional de la serie sobre el caso Menéndez.

“¡Alguien ha matado a mis padres!”. Esta fue la respuesta que obtuvo una operadora del 911 de Los Ángeles poco antes de la medianoche del 20 de agosto de 1989. Al otro lado del hilo telefónico se encontraba Lyle Menéndez, que según contó poco después a la policía acababa de regresar del cine, después de ver junto a su hermano Erik ‘Licencia para matar’.

En la mansión de Beverly Hills de los Menéndez, en la que previamente vivieron Elton John y Michael Jackson, los investigadores encontraron los cuerpos acribillados de José y Kitty Menéndez. El conocido ejecutivo de la industria del entretenimiento y su esposa habían recibido 15 disparos realizados con dos escopetas diferentes. El rostro de ella, que en su juventud había sido reina de la belleza, fue desfigurado con saña y en ambos cuerpos se encontraron disparos en la rodilla, el sello de distinción de la mafia.

Los culpables de los asesinatos que conmocionaron a la sociedad californiana no fueron detenidos hasta seis meses después, cuando la policía arrestó a los primeros sospechosos, Erik y Lyle Menéndez. Su primer juicio, celebrado en 1993, fue televisado por la cadena temática Court TV y, un año antes que O.J. Simpson, evidenció el interés mediático de los crímenes más truculentos. Y como el caso del exjugador de fútbol americano, el juicio contra los hermanos parricidas se ha convertido en una producción televisiva, ‘Ley y orden True Crime: el caso Menéndez’.

La serie, que estrenará el jueves en España Calle 13 (22:00), aprovecha una de las franquicias más conocidas de la pequeña pantalla norteamericana y el éxito de su predecesora para narrar la historia de los hermanos de ascendencia cubana. Dos jóvenes caprichosos que centran buena parte de la atención de la serie, aunque el verdadero hilo conductor es Leslie Abramson, la abogada que los representó en la corte. Una mujer que, como Marcia Clark, la fiscal del caso de O.J. Simpson, lucía un 'look' muy noventero en el que destacaba su melena rizada. Edie Falco, la esposa de Tony en ‘Los Soprano’, es la encargada de interpretar este rol que no alcanzó la fama de Clark, pero también despertó el interés de los medios.

Gus Halper, como Erik, y Miles Gaston, en el papel de Lyle, completan el reparto principal de la producción, en la que también trabajan otros rostros televisivos como Anthony Edwards (‘Urgencias’) como el juez Weisberg y Josh Charles (‘The Good Wife’) interpretando al psicólogo de los hermanos, el doctor Jerome Oziel. Chris Bauer, conocido por su papel en la segunda temporada de ‘The Wire’, es Tim Rutten, periodista y marido de la abogada defensora, mientras que Lolita Davidovich se pone en la piel de la malograda Kitty Menéndez.

Retrato de la familia Menéndez en la ficción de NBC.
Retrato de la familia Menéndez en la ficción de NBC.

Tiranía en Beverly Hills

El doble parricidio que marcó el arranque de los años noventa no fue más que el recurso fácil de dos niños mimados que ansiaban hacer realidad los deseos que sus padres no les permitían. Y para dejarlo claro, Lyle y Erik se gastaron 700.000 dólares en coches, relojes y trajes durante las semanas posteriores al asesinato. Una vida a todo trapo que poco tenía que ver con la férrea disciplina que les imponía su padre, un inmigrante cubano que a base de trabajo duro se había convertido en un ejecutivo reconocido. Pero también en un hombre capaz de humillar a sus propios hijos, a los que atormentaba con exigencias e imposiciones asfixiantes. Una guerra psicológica, y también física, que fue el argumento principal de la defensa de los Menéndez, sentenciados a cadena perpetua en 1996.

El veredicto que ha mantenido entre rejas a los hermanos parricidas los últimos 21 años llegó después de dos juicios. En el primero, los dos jurados (uno por cada hermano) compraron la idea de que el macabro suceso era el único recurso que Erik y Lyle tenían para escapar de la tiranía de sus progenitores. Aunque el primero había escrito un guion sobre un parricidio dos años antes de los asesinatos y ambos fueron grabados confesando la autoría de los hechos.

En la actualidad, los hermanos Menéndez cumplen condena en dos cárceles diferentes situadas en California. A pesar de que la ley de este estado prohíbe las visitas conyugales a los presos sentenciados a cadena perpetua, Lyle ha estado casado en dos ocasiones. Su hermano Erik contrajo matrimonio en 1997 con Tammi Saccoman, una mujer que como ellos también ha despertado el interés de los medios de comunicación. Que durante dos décadas no han querido dejar de lado una de las historias más siniestras que marcaron los noventa.

Edie Falco, en el papel de la abogada defensora Leslie Abramson.
Edie Falco, en el papel de la abogada defensora Leslie Abramson.

Crímenes reales, la moda imperfecta

Pocos podían pensar, hace un par de años, que la llegada de Robert Durst y Steven Avery a la ficción serializada iba a ser el comienzo de la fiebre criminal que vive la pequeña pantalla desde entonces. El éxito de las series documentales 'The Jinx' (HBO) y 'Making a Murderer' (Netflix) evidenció que la audiencia estaba dispuesta a acoger con los brazos abiertos a personajes crueles y sádicos, pero también reales. Y las cadenas de televisión comenzaron a revisar su hemeroteca, dispuestas a desempolvar cualquier evento lo suficientemente macabro y mediático como para convertirse en una producción que los espectadores devorasen.

'American Crime Story: The People vs. O.J. Simpson', la primera temporada de la antología criminal de Ryan Murphy y FX, dio el pistoletazo de salida de la tendencia criminal, arrasando en todas las ceremonias de premios de 2016 y convirtiéndose en una de las series más comentadas de ese año. 'Amanda Knox' o las diferentes producciones dedicadas a la muerte de la pequeña JonBenét siguieron su estela, aunque ninguna de ellas alcanzó su trascendencia. En 2017, 'Manhunt:Unabomber' o 'Mindhunter' son los mejores ejemplos de producciones denominadas 'true crime' que, con calidad y acierto, han llevado a la pantalla las mentes de criminales conocidos y peligrosos. Y próximamente el atentado de Waco, el asesinato de Gianni Versace o los homicidios de Tupac Shakur y Notorius Big serán los acontecimientos que se convertirán en ficción para regocijo de espectadores y críticos, que no parecen dispuestos a cansarse de las mentes más oscuras de la historia reciente norteamericana.

Pero, como en todas las modas, es inevitable que alguno de los productos que han surgido gracias a ella no estén a la altura de sus compañeros de género. Y al igual que sucedió con la sobreexplotación del crimen de la modelo infantil JonBenét, la adaptación del caso Menéndez a la pequeña pantalla no alcanza la calidad de su predecesor en la ficción, O.J. Simpson. La necesidad de adaptarse a las pautas de la franquicia 'Ley & Orden', así como la falta de carisma de los hermanos protagonistas, o la línea descaradamente efectista que sigue la narración de los hechos deslucen una producción que tal vez, en otras manos, habría resultado más atractiva e interesante. Menos mal que nos quedan Edie Falco y su 'marido' Chris Bauer para salvar una historia que, en otra época, habría inspirado los culebrones más retorcidos de la pequeña pantalla.

Desde Melmac
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