La impotencia (e incapacidad) que esconde el "a tomar por saco" de Zidane

Que tras el empate del Valladolid en el Bernabéu, Zidane diga que en la jugada del 1-1 había que "mandar a tomar por saco el balón" refleja la falta de argumentos del técnico francés

Foto: Zidane y Marcelo durante el Real Madrid-Valladolid disputado en el Bernabéu. (EFE)
Zidane y Marcelo durante el Real Madrid-Valladolid disputado en el Bernabéu. (EFE)

Reconozco que cuando lo escuché en directo, pensé que había entendido mal. Que Zinédine Zidane no había podido decir lo que me había parecido escuchar. Sin embargo, volví a oír la rueda de prensa del técnico del Real Madrid posterior al encuentro liguero contra el Real Valladolid y, sí, había dicho exactamente lo que entendí: "Hicimos lo más difícil, que es marcar, y luego el balón lo tenemos que mandar a tomar por saco, pero de verdad", dijo el francés cuando le preguntaron por la jugada que provocó el gol de Sergi Guardiola y el consiguiente 1-1 con el que terminó el partido del Bernabéu. La respuesta de Zidane refleja impotencia y, siendo generosos, incluso es comprensible. Pero también esconde incapacidad, pues hablamos de futbolistas de máximo nivel y de un entrenador que también lo fue.

[La arriesgada vuelta de Zidane a un Real Madrid sin nada (más) que perder]

"La cuestión no es física. El calor era para los dos equipos. Es un poco de todo, jugamos peor la segunda parte, pero metiendo el gol hay que cerrar los caminos. Llegó su gol y a tomar por saco. Jovic tuvo una ocasión, pero no se pudieron marcar más goles". Por muy en caliente que sea, este análisis de un partido es indigno de cualquier entrenador que se precie. Pero si, además, resulta que el entrenador en cuestión es el del Real Madrid y después de empatar en casa ante un modesto rival como el Real Valladolid, igual a quien habría que "mandar a tomar por saco" es a Zizou.

Solo cuando en el minuto 82 Benzema batió a Masip con un excepcional disparo, el Bernabéu respiró tranquilo. Aunque solo pudo hacerlo durante seis minutos, pues en el 88 llegó el empate del equipo de Pucela. Efectivamente, como señaló Zidane, "se hablará de muchas cosas cuando no ganas". Y es que este ha sido el problema de su Real Madrid, que cuando ganó tres Ligas de Campeones seguidas, no se habló de sus muchísimas carencias, que tenerlas, las tiene, y prueba de ello es que esta temporada la ha empezado como terminó la pasada. Especialmente en su construcción colectiva, unas carencias que quedaron al descubierto con la marcha de Cristiano Ronaldo y, lo más curioso de todo, que Zizou fue el primero en verlas venir, de ahí su espantada.

Zidane saluda a James Rodríguez tras sustituirle contra el Valladolid. (EFE)
Zidane saluda a James Rodríguez tras sustituirle contra el Valladolid. (EFE)

Como escribí cuando sorprendentemente Zidane acudió a la llamada de auxilio de Florentino Pérez, el francés tomó una decisión muy arriesgada, pues volvió al mismo banquillo que había dejado nueve meses antes porque, según sus propias palabras, ya no se veía ganando. "Es una decisión por el bien de todos. El mío primero y también de la plantilla", dijo entonces. Una plantilla en la que, por cierto, sigue estando Bale y este año también James Rodríguez, dos jugadores con los que Zizou no contaba, pero que el Real Madrid no ha sido capaz de colocar en el mercado. Ambos fueron titulares ante el Valladolid, un partido en el que con Hazard lesionado lo único novedoso fueron los 22 minutos que jugó Jovic.

A la espera de lo que suceda finalmente con Neymar y quién sabe si también con Pogba, el Real Madrid se ha gastado más de 300 millones en fichajes, pues a los 100 pagados al Chelsea por el mencionado Hazard hay que sumar 60 por Jovic al Eintracht de Frankfurt, 50 por Militao al Oporto, 48 por Mendy al Lyon y 45 por Rodrygo al Santos, además de 2,5 por Alberto Soro al Zaragoza. Por contra, ha ingresado 115 por Kovacic, Raúl de Tomás, Marcos Llorente y Theo Hernández y ha cedido a Reguilón, Vallejo, Ceballos, Odegaard, Kubo y Mayoral. Es decir, que movimientos han habido, si bien el problema sigue siendo de juego más que de jugadores.

La victoria por 1-3 en el estreno liguero permitió que, según la lógica de Zidane, no se hablara de muchas cosas, pero lo cierto es que en Balaídos el equipo blanco ya volvió a recordar al de la temporada pasada. Es evidente que Zizou no sabe explicar las derrotas y eso es algo que no puede disimularlo, de ahí su mal humor y sus ganas de acabar lo antes posible. Esa es la principal de consecuencia de no saber por qué ganas, que luego no sabes por qué pierdes. Bueno, o empatas en el Bernabéu contra el Valladolid, al que el Real Madrid solo pudo superar en el marcador durante seis minutos. Como para no hablar de muchas cosas y pensar que tras el "mandar a tomar por saco" de Zidane no solo hay impotencia, sino también incapacidad. Duro, pero real, como el Madrid.

A mi bola
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