"Ya tenemos a Lopetegui, ahora a buscar un entrenador..." Así valoran a Julen

El fichaje de Lopetegui como entrenador del Real Madrid no solo dinamitó las opciones de España en el Mundial sino que se hizo sin convencimiento, de ahí la fragilidad de Julen

Foto: Julen Lopetegui y Florentino Pérez, durante la presentación del guipuzcoano como entrenador del Real Madrid. (Reuters)
Julen Lopetegui y Florentino Pérez, durante la presentación del guipuzcoano como entrenador del Real Madrid. (Reuters)

Sobra recordar el lío que se formó el pasado 12 de junio, a tan solo dos días del comienzo del Mundial de Rusia y a tres del debut de la Selección en él contra Portugal. Esa fecha, el Real Madrid sorprendió a todos con un escueto comunicado en el que anunciaba el fichaje de Julen Lopetegui, a saber, el seleccionador español en curso, para las próximas tres temporadas. Tampoco hace falta incidir en que la decisión de Luis Rubiales, recién llegado a la presidencia de la Federación Española de Fútbol (RFEF), de destituir al entrenador, al que tres semanas antes había renovado hasta 2020, dinamitó todas las aspiraciones de España a ganar un campeonato que, vista la mediocridad de la mayoría de los contendientes, bien pudo haber conquistado.

Cada día que pasa, después de ver con perspectiva lo acontecido aquel fatídico 12 de junio, estoy más convencido de que el presunto enfado de Rubiales con el Real Madrid —que no con su presidente, lo cual es precisamente lo que me hace sospechar— fue una pantomima. Después de la inesperada y por tanto traumática dimisión de Zinédine Zidane y las calabazas de sus posibles sustitutos, desde Mauricio Pochettino a Joachim Löw pasando por el también alemán Julian Nagelsmann, Florentino Pérez necesitaba dar un golpe de efecto y vio en Lopetegui su tabla de salvación, al menos para no ahogarse en alta mar y alcanzar la orilla, aunque fuera de una isla desierta.

Aunque es más fácil de decir que de hacer, Julen bien pudo haber rechazado o cuanto menos aplazado el 'sí, quiero' a Florentino Pérez cuando este le ofreció, cual manzana prohibida, el banquillo del Bernabéu. Sí, en principio, para sentarse en él después del Mundial, aunque yo sigo pensando que en los planes del Real Madrid, y más concretamente de su presidente, entraba tener a Lopetegui cuando finalmente lo tuvo. Solo así se entiende el cambio de opinión de Rubiales, tal y como delató el misterioso giro del comunicado oficial de la RFEF.

Todo fue tan rápido que el entonces seleccionador español en ningún momento se paró a pensar por qué habría dimitido Zizou, quien llevó al Madrid a ganar tres Champions seguidas, aunque en la Liga los blancos acabaron a 17 puntos del Barça, una distancia nunca vista, y por detrás también del Atlético de Madrid. Además, cuando Lopetegui fue presentado en el Real Madrid, nada menos que la víspera de que España jugara contra Portugal, aún no estaba confirmado que Cristiano Ronaldo iba a abandonar el equipo en el que durante los últimos nueve años marcó 450 goles, es decir, a una media exacta de 50 por temporada. De ahí el papelón de Julen cuando tuvo que recular con Messi, para poco después, ya con CR7 en la Juventus, empezar a pedir los premios individuales para Modric. Triste, pero Real... Madrid.

Que Lopetegui iba a ser un blanco fácil para Florentino se sabía desde el minuto 1. No así para el vestuario, donde Julen tiene numerosos aliados, precisamente de su paso por las selecciones sub 21 y absoluta. Claro que su fichaje no solo se ejecutó con una precipitación que se llevó por delante las aspiraciones de la Selección en Rusia, sino que el hecho de que fuera a la desesperada y sin el convencimiento necesario llevaba a pensar que a la mínima que las cosas se torcieran, todas las miradas iban a ir dirigidas al banquillo, y de una manera incluso exagerada, como así está sucediendo.

Julen Lopetegui, en el banquillo del Santiago Bernabéu. (Reuters)
Julen Lopetegui, en el banquillo del Santiago Bernabéu. (Reuters)

Es verdad que los números del Real Madrid en los últimos cuatro partidos —Sevilla (3-0), Atlético (0-0), CSKA de Moscú (1-0) y Alavés (1-0)— son más que preocupantes, pues a las tres derrotas —a las que hay que añadir la final de la Supercopa de Europa, sobre todo porque fue contra el Atlético de Madrid— se unen cuatro encuentros sin ver puerta. Un dato: solo dos entrenadores en la historia del Real Madrid enlazaron tantos partidos con su equipo sin marcar: Amancio, en 1985, que fue despedido de inmediato, y Boskov, en 1982, destituido 11 días después. Ya son seis horas y 49 minutos sin marcar, pues a los cuatro partidos mencionados hay que sumar 49 minutos ante el Espanyol.

La sombra de Rafa Benítez

Con 14 puntos en sus ocho primeros partidos de Liga, ahí va otro dato: de los 45 técnicos que ha tenido el Real Madrid en toda su historia, 10 de ellos tenían peores números que Lopetegui a estas alturas de campeonato. Sin embargo, Rafa Benítez, el último entrenador destituido por Florentino Pérez, llevaba cuatro puntos más y era líder empatado con el Celta. "Ahora tenemos que recuperar jugadores y tranquilizarnos, porque todavía queda mucha temporada y estamos solo en el mes de octubre", insistía en la sala de Mendizorroza un contrariado Julen. A su favor juega el hecho de estar a tan solo dos puntos del líder, que además es el Sevilla y no el FC Barcelona ni el Atlético de Madrid, que solo tienen un punto más.

"Ya tenemos a Lopetegui, ahora tenemos que buscar un entrenador", comentó en tono jocoso un alto ejecutivo del Real Madrid. Pero hay cosas con las que no se bromea, pues, como ya he comentado antes, el fichaje de Julen le costó muy caro a España en el Mundial y ahora es muy fácil culpabilizarle de una situación que se podía presumir, pues no es tan sencillo pasar de jugar con un futbolista que durante nueve temporadas ha acaparado todo, a no tenerlo y jugar de otra forma. El problema de Lopetegui es su parecido con Rafa Benítez, antes mencionado y del cual es complicado no acordarse. Y es que los directivos del club de Concha Espina, empezando por su presidente y acabando por su director general, tienen una curiosa visión de lo que debe ser el entrenador del Real Madrid.

Lo escribí después del debut de Luis Enrique con España: ¿por qué Florentino Pérez en lugar de fichar a Lopetegui no llamó al técnico asturiano, quien, además, estaba sin equipo? El supuesto antimadridismo de Lucho ha quedado descartado al dirigir en Elche a un equipo con seis madridistas, mayoría absoluta en la Selección después de tantos años de 'dictadura' culé. Eso sí, con los mismos números que Julen en el Madrid, dudo que Lucho estuviera aguantando el tipo como lo está haciendo el técnico guipuzcoano. Porque una cosa es fichar con la boca pequeña y otra ser un bocazas y bromear con la profesionalidad de un entrenador, quien, sí, para algunos quizás esté recibiendo lo que se merece. En todo caso, lo recibirían él y quien se encaprichó con él porque no tenía otro y no se da cuenta de que quizás ahora tampoco lo tenga. ¿Qué tal un poco de paciencia en lugar de tanto ultimátum?

A mi bola

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