La debilidad de España: por qué no viajan las grandes empresas con Sánchez a EEUU
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Esteban Hernández

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La debilidad de España: por qué no viajan las grandes empresas con Sánchez a EEUU

La visita del presidente del Gobierno a EEUU, diseñada por Iván Redondo, y que tiene como finalidad recabar inversión extranjera, contiene un par de malas señales

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Pedro Sánchez. (Reuters)

Es el momento clave, el de la recuperación económica, y Sánchez, aclarado el frente interno, avanza en la dirección que de verdad le expulsará o le hará permanecer en la Moncloa, la economía. Su visita a EEUU, tejida por Iván Redondo, es el primero de diferentes pasos.

El viaje del presidente a Estados Unidos parece destacar por las ausencias: no será acompañado por las grandes empresas españolas y tampoco se reunirá con Biden. Ambas cosas son lógicas. Por una parte, en la medida en que no se trata de una visita de Estado, sino de un ‘roadshow’, de un intento de recaudar fondos, no precisa ir de la mano de grandes empresarios españoles, en el caso de que los hubiera. Por otra, el encuentro con Biden tampoco tiene mucho sentido, dada la finalidad del viaje.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en un acto del PSOE en Sevilla. (EFE)

No es la geopolítica, sino la economía

España no pinta demasiado en el entorno geoestratégico, al menos desde la perspectiva estadounidense, dado que la prioridad es China. Esta nueva guerra fría se está jugando en varios planos, y en ninguno de ellos España parece relevante. El ascenso chino no preocupó a EEUU mientras nació del terreno productivo y se redujo a abaratar los costes de empresas que, tuvieran la bandera que tuvieran, estaban participadas por el sector financiero estadounidense. Daba igual que una firma europea o una estadounidense fabricasen en Asia, porque los réditos finales los obtenían los accionistas de un sector dominado por el capital global. Cuando las cosas cambiaron, y Pekín entró en espacios que parecían estarle vedados, en particular en el tecnológico, el escenario cambió. La hegemonía mundial se está jugando en el ámbito digital, en el militar y en el energético (todos ellos, profundamente tecnológicos), y China cuenta ya con suficiente capital e innovación, e incluso con recursos naturales, como tierras raras, como para plantar cara a EEUU. España puede aportar muy poco en este contexto, no somos una potencia tecnológica, no contamos con grandes recursos energéticos y nuestra política exterior depende en gran medida de la UE. Solemos alinearnos con Alemania y Francia, por lo que si Biden tiene que hablar con alguien, habla con ellas.

Se reunirá con Blackrock, Goldman Sachs, JP Morgan o Soros Fund Management para generar confianza sobre el futuro de nuestra economía

Los intereses estadounidenses en España no se asientan en el plano geopolítico, sino en el económico. Los encuentros que Sánchez mantendrá con los grandes fondos de inversión, como Blackrock, Goldman Sachs, JP Morgan o Soros Fund Management, tendrán como primera finalidad generar confianza respecto del recorrido próximo de la economía española, asegurar que no habrá excentricidades, que todo seguirá la senda correcta y que, por tanto, España es un buen destino de inversión. Por eso es poco relevante que las grandes empresas nacionales no vayan de su mano, porque se trata de recaudar, no de buscar oportunidades para que las firmas españolas aumenten su negocio en el entorno estadounidense.

Foto: Pedro Sánchez, en su anterior visita a California (EEUU). Opinión

Pero esta ausencia es también poco relevante por un aspecto menos subrayado, como es el hecho de que el presidente se encontrará con los jefes y los dueños de las grandes empresas españolas. Si Sánchez se reúne con Larry Fink, el CEO de Blackrock, principal accionista del Ibex y de empresas como Iberdrola o Santander, no necesita llevar consigo a los directivos nacionales; si te ves con los que mandan, no es preciso que te acompañen los lugartenientes.

La decadencia española

Sánchez intentará atraer inversiones, pero no solo de los grandes fondos. Sus reuniones con firmas como Netflix, Apple, HP, Intel o PayPal tienen como objetivo vender las nuevas iniciativas que ha puesto en marcha, como los fondos Next Tech, una apuesta por la unión de lo público y lo privado, que aporta muchas ventajas fiscales. El tercer plano, y por eso le acompañan varias 'startups', es encontrar financiación para las nuevas empresas, que suelen verse lastradas por la falta de capital español y europeo que apueste por ellas, un mal demasiado frecuente.

Que haga este ‘roadshow’ más como CEO de España SA que como presidente del Gobierno revela cuál es nuestra posición en el mundo

La visita es relevante, no obstante, en varios sentidos, ya que subraya la debilidad de la economía española, que carece de músculo para desarrollar por sí misma las potencialidades con las que cuenta, como bien se aprecia en el caso de las 'startups', incluso cuando hay aportación pública a través de los fondos de recuperación. Y el problema se agrava porque, al contrario que en otras épocas, la inversión extranjera es cada vez menos productiva y más extractiva. Buena parte del dinero foráneo ha entrado en nuestro país no para impulsar nuevas iniciativas o para crear nuevas firmas o áreas de negocio, sino para comprar las existentes, como ha ocurrido con el aumento de participación de los fondos en las cotizadas o con las adquisiciones del 'private equity' de firmas nacionales. España está débil, lo poco que le queda es asequible para el capital internacional, y tras la crisis se puede comprar a precios bajos. En este escenario, se corre el peligro de que las iniciativas público-privadas, si no se tejen garantías suficientes, puedan consistir en atraer empresas que carecen del deseo de permanencia.

Foto: Javier de la Torre (izquierda), cofundador de Carto, junto a Luis Sanz, CEO.

Que Sánchez tenga que hacer este ‘roadshow’ más como CEO de España SA que como presidente del Gobierno de un país fuerte es un síntoma de cuál es nuestra posición en el mundo, y del lugar secundario al que hemos quedado relegados.

Es el momento clave, el de la recuperación económica, y Sánchez, aclarado el frente interno, avanza en la dirección que de verdad le expulsará o le hará permanecer en la Moncloa, la economía. Su visita a EEUU, tejida por Iván Redondo, es el primero de diferentes pasos.

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