Estrategia europea de inteligencia artificial: el retraso de los burócratas

El encaje del 'big data' en nuestras sociedades requiere una solución urgente. Pero esta no puede venir de los burócratas, que pretenden resolverlo legislando

Foto: Foto: Pexels.
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"500 million years after the Cambrian Explosion, AI technology is at the verge of changing the landscape of how humans live, work, communicate, and shape our environment".

Fei-Fei Li

Que los datos están revolucionándolo todo no le cabe duda a nadie a estas alturas de 2019. La combinación de unos costes ridículamente bajos de almacenamiento con la popularización de las tecnologías de procesamiento y la creciente presencia de expertos en la transformación de la materia prima en conocimiento hacen del 'big data' y la ciencia de datos el campo de batalla empresarial en todos los ámbitos.

El del comercio es el más conocido, pero no podemos olvidar los de la medicina, el deportivo, el jurídico, el financiero, el del internet de las cosas, la política, el turismo, las ciudades o el militar, entre otros. De todos ellos hemos hablado en estas páginas en los últimos tiempos, y a ellos les hemos dedicado un libro, 'Alquimia', publicado por Deusto el pasado mes de octubre.

Nuestros políticos solo hablan de tecnología para subir impuestos (la tasa Google es el paradigma de esta aproximación, pero la aplicación de algoritmos de detección de patrones es una de las últimas herramientas de Hacienda, como señalábamos aquí) o para, como ahora, “recuperar” la “soberanía digital” frente a las empresas que dominan el mercado de las comunicaciones globales.

En la campaña electoral de 18 meses que venimos soportando desde la moción de censura que llevó a Pedro Sánchez al frente del Gobierno, no hemos tenido noticias de cuáles son las verdaderas preocupaciones de los políticos que gobiernan o pretendían gobernar en materia digital. No sabemos cómo van a afrontar el reto de la educación, anclada en patrones del siglo pasado; o el del trabajo, en un momento en que la robótica y la algoritmización van a transformar no solo la forma de trabajar sino la esencia del propio trabajo.

¿Cómo van a afrontar nuestros políticos el reto laboral, cuando la robótica y la algoritmización van a transformar incluso la propia esencia del trabajo?

Si nuestros políticos no quieren leer 'Alquimia' o los artículos que hemos dedicado a la cuestión en El Confidencial (además de los anteriores, y solo en lo relacionado con la formación, lo hemos hecho aquí, aquí y aquí), al menos que dediquen el tiempo que merece 'La era de la Humanidad', del gran Marc Vidal, publicado hace pocas fechas también por Deusto.

Foto: Pexels.
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Esta ha sido la esencia del mensaje que este fin de semana hemos conocido a través de estas mismas páginas: la canciller Merkel ha señalado que es hora de que la Unión Europea recupere los datos que durante tanto tiempo ha dejado en manos de los gigantes tecnológicos norteamericanos. La máxima preocupación de nuestros políticos está en el control de la información. Ahora mismo, los datos están almacenados en las nubes privadas de Google, Amazon, Microsoft, Oracle, cuando no en las de Huawei o Alibaba.

El panorama 'cloud' europeo se parece a una pradera de Oxford tanto como el desierto de Almería. Y la solución de nuestros burócratas de Bruselas pasa por lo que yo denomino estrategia Jekill Hyde: centrar el foco en el problema de la ausencia de una competencia real mientras se machaca a impuestos a quienes pueden resolver el problema. Una iniciativa como Gaia X, la estrategia lanzada conjuntamente por Alemania y Francia hace menos de tres semanas, pretende crear la primera gran plataforma europea de almacenamiento de datos.

El 'cloud' europeo se parece a una pradera de Oxford tanto como el desierto de Almería. Y la solución no puede venir de los burócratas

Que se trata de una estrategia errónea no lo digo solo yo, sino también el presidente del área digital del más importante 'think tank' de Bruselas, CEPS, que acusa a Bruselas de duplicar la estrategia de las grandes corporaciones norteamericanas 10 años después. Y, en economía digital, 10 años equivalen a 100 en economía industrial tradicional. Considerar a los norteamericanos, ahora, socios no fiables tiene una segunda lectura muy dura: si no somos capaces de desarrollar nuestra propia estrategia 'cloud', echémonos en manos de China.

Resulta terroríficamente esclarecedor el publirreportaje disfrazado de noticia que la agencia europea Euronews lanzó el pasado día 12 alabando las bondades de la colaboración con Huawei en los terrenos del 'cloud' y de la inteligencia artificial. Salvando las distancias, seguro que algunos de ustedes recuerdan las imágenes de 'Year of the Dragon' (traducida aquí como 'Manhattan Sur'), la gran película de Michael Cimino, en que los comerciantes se echaban en manos de las tríadas al grito de "tienes un problema". Porque, tengámoslo claro, el problema del almacenamiento de los datos tiene que ver con la inteligencia artificial. Así como solo si disponemos de yacimientos de oro podremos explotarlo y transformarlo en riqueza, solo si disponemos de los silos de datos podremos evolucionar tecnológicamente.

Robot humanoide. (Pexels)
Robot humanoide. (Pexels)

No, la solución no puede venir de los burócratas. Por supuesto, es importante que Bruselas se dé cuenta de la magnitud del problema. Pero vamos tarde, como siempre, y nuestros queridos burócratas pretenden resolver el problema legislando. Preguntaba el eurodiputado González Pons esta semana a Von der Leyen acerca de la estrategia europea de inteligencia artificial. En 'Alquimia', señalamos que hace ya dos años que Alibaba fundó la Alibaba DAMO Academy, con presencia en Beijing y Hangzhou, dentro de China, y en Singapur, Tel Aviv, Seattle, Sunnyvale y Nueva York, fuera de su país de origen.

Su matriz, Alibaba Group, tiene el objetivo declarado de lograr que se convierta, en las próximas dos décadas, en la quinta economía del mundo (así dicho, literalmente) con la creación de 100 millones de puestos de trabajo en todo el mundo, dar servicio a 2.000 millones de personas y mantener, además, una plataforma con 10 millones de empresas colaboradoras.

De acuerdo con la declaración de intenciones que refleja en la web de DAMO, su filosofía es emplear la investigación para resolver problemas ganando dinero y divirtiéndose. Bajo cinco grandes áreas, DAMO trata de desarrollar evoluciones de la ciencia actual en 14 laboratorios. El aprendizaje automático avanza hasta inteligencia de máquinas, con campos de estudio en lenguaje, visión, toma automática de decisiones y ciudades inteligentes.

Hay laboratorios en el área de computación y robótica, en el área X (que busca investigar los límites de la inteligencia artificial y de la computación cuántica) y también en tecnología financiera, con tres específicos en inteligencia financiera, biometría y Blockchain. Es decir, Jack Ma y Alibaba están, efectivamente, poniendo todo de su parte para convertirse en la gran potencia mundial de la segunda mitad del siglo XXI. "Este es un proyecto que debe sobrevivir a Alibaba", ha señalado Ma.

Como señalamos en el libro, dejamos al lector reflexionar sobre las implicaciones que puede tener, en nuestra concepción de la democracia, las posibilidades que se le abren a un régimen, el chino, que es quien, en última instancia, decide qué empresas triunfan y cuáles fracasan en su zona de influencia directa. Tengamos en cuenta que China, en 2025, generará y acumulará el 27,8% de los datos globales, frente a menos del 18% por parte de los Estados Unidos.

Porque quizá Trump no sea el mejor socio del mundo. Pero piensen que Trump pasará, como tarde, en menos de cinco años. Esa es la grandeza del sistema político norteamericano, la democracia más antigua del planeta. Elegir a China es acabar siendo China.

Big Data
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