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Por qué siempre van en contra de los autónomos y de las pequeñas empresas
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Esteban Hernández

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Por qué siempre van en contra de los autónomos y de las pequeñas empresas

Las instituciones públicas y quienes las dirigen suelen tomar medidas que ayudan a que los problemas de los pequeños sean más grandes. Hay un político que se enfrenta a esa tendencia, y viene de un partido sorprendente

Foto: Fabien Roussel, secretario general del PCF. (EFE/Stephane Mahe)
Fabien Roussel, secretario general del PCF. (EFE/Stephane Mahe)
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La reforma en las cotizaciones de los autónomos es una demostración más de hasta qué punto nuestros dirigentes entienden muy deficientemente el mundo del trabajo, y de cómo su voluntad no está del lado de favorecer a quienes realizan los trabajos cotidianos, los reales. No es un mal exclusivo de ese sector, también los trabajadores y los pequeños empresarios se ven perjudicados por esa mirada estrecha y por esa lectura incorrecta del momento social.

La medida estrella de este Gobierno, la subida del salario mínimo, es necesaria porque el trabajo tiene que dar para, como mínimo, sufragar los gastos esenciales de subsistencia. Es mala idea, también para el conjunto de la sociedad, que existan trabajadores que no lleguen a fin de mes, que no puedan pagar los gastos necesarios para llevar una vida mínimamente digna, o que no puedan afrontar un imprevisto (en cualquiera de las múltiples formas que se manifiestan cotidianamente, desde la sustitución o reparación de un electrodoméstico hasta un gasto adicional en salud, o un pequeño arreglo en la vivienda), aunque su cuantía no supere los 200 o 300 euros. Y esos argumentos, que sirven para los asalariados, son igual de pertinentes con los autónomos o los dueños de pequeñas empresas: hay un número no menor que hacen muchos equilibrios para llegar a final de mes, y lo que menos necesitan por parte de las administraciones es que les pongan las cosas más difíciles. Lo malo es que lo suelen hacer en lugar de ayudarlos. Esto puede parecer de sentido común, pero dista mucho de serlo. Por ese sorprende que haya políticos que actúen con sentido común. Resaltemos algunas de las cosas que dice uno de ellos.

Ejemplos hasta el infinito

“Los trabajadores de mi país son también los pequeños empresarios...Y quiero defenderlos. Primero, porque no los ubico en la misma categoría que los líderes de las grandes multinacionales que desvían constantemente la riqueza de nuestro país con la evasión fiscal. En segundo lugar, porque los dueños de las pymes también son víctimas de los 'buitres de la crisis'. Uno de ellos, al frente de una empresa de eventos en Oissel, en Seine-Maritime, me explicó que tuvo que pagar 8.000 euros de seguro por un trimestre en plena pandemia, cuando no tuvo ninguna actividad. ¿Cómo te las arreglas con eso? Las compañías de seguros se han negado a meterse las manos en los bolsillos para cubrir las pérdidas operativas, mientras han acumulado, a lo largo de los años, un botín de 100.000 millones de euros.

Foto: El ministro de la Seguridad Social, José Luis Escrivá. (EFE/Javier Etxezarreta)

Pienso también en este dueño de un café de Valenciennes que, privado de todo ingreso, tuvo que pagar su impuesto inmobiliario en diciembre de 2020 y tres meses de alquiler por adelantado en enero de 2021, en total unos 9.000 euros. Uno podría multiplicar estos ejemplos casi hasta el infinito, por desgracia. Estas son las cargas que pesan sobre estos pequeños empresarios, frente a los cuales las aseguradoras y los bancos no cumplen su papel.

"Este Gobierno está haciendo exactamente lo contrario. Ayuda a los que menos lo necesitan y no apoya a los otros en lo que necesitan"

También estoy a favor de una modulación de las cotizaciones sociales según la forma en que se distribuyan los beneficios, ya sea como inversión o dividendos. Este es un tema que me afecta especialmente. No me opongo a los dividendos que cobran los pequeños empresarios, que a veces solo se pagan a sí mismos un salario. Una peluquera me explicó una vez que los dividendos que percibía a fin de año en sus salones representaban para ella el equivalente a un decimotercer mes, y que no veía por qué iba a tributar más del 30% actual, como yo proponía. Podemos discutirlo. Por mi parte, le explico que ese 30% es una forma de aporte que sirve para financiar pensiones, abrir escuelas, mantener hospitales... En definitiva, es dinero que va a parar a las arcas del Estado. Al menos esta peluquera no está engañando a su país... Entiendo su sentimiento de injusticia ante tal comportamiento. Por eso me atengo a este principio simple: los grandes deben pagar mucho y los pequeños poco. Pero este Gobierno está haciendo exactamente lo contrario. Opta por ayudar a los que menos lo necesitan y no apoyar a otros en la medida de sus necesidades.

Foto: El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. (EFE/Juan Carlos Hidalgo) Opinión

Confiar, asegurar, proteger: esta es la hoja de ruta que debe guiarnos hacia una mejor relación en el trabajo. No solo para los empleados, sino para todos aquellos que ejerzan una actividad profesional, cualquiera que sea su condición. Pero eso está lejos de ser el caso”.

El razonamiento comunista

Es curioso que estos argumentos provengan de Fabien Roussel, secretario general del PCF, el Partido Comunista francés. Los expresa en ‘Ma France: heureuse, solidaire et digne’, su último libro. Lo malo es que es tachado de reaccionario, cuando no de hacer el juego a los fascismos. También afirma que su tarea es impulsar que “el trabajo sea un vector de emancipación, que la industrialización no sea una palabra fea y que la soberanía del pueblo sea esencial”. Esto todavía les parece peor, porque las izquierdas son alérgicas a muchas de estas cosas. Por eso es probable que su recorrido en las elecciones francesas no sea nada exitoso.

No deja de sorprender que el único que parece haber tomado conciencia es el secretario general de un Partido Comunista

Pero venga de donde venga, y le vaya electoralmente como le vaya, en lo que se refiere al trabajo, señala la realidad. Y la realidad es que tenemos una derecha que solo piensa en quienes más tienen y gobierna en función de sus intereses económicos, feliz con lo que llaman economía del goteo, y una izquierda que piensa únicamente en quienes tienen muy poco o nada, con los que pueden desarrollar funciones caritativas. Pero ninguna de ambas fuerzas piensa en aquellos que tienen algo; más al contrario, parece que les resultan molestos. Da la sensación de que están de acuerdo en hacer todo lo posible para que exista menos trabajo en buenas condiciones, menos autónomos y menos pequeñas empresas, porque la gran mayoría de las decisiones que toman van en esa dirección.

Foto: El ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá. (EFE/Javier Etxezarreta) Opinión

Como la de permitir que trabajos tradicionalmente por cuenta ajena hayan pasado a convertirse en autónomos, y que encima les hagan las cosas más difíciles, no a las empresas que se ahorran los costes salariales, sino al falso autónomo. Parece que ni a izquierda ni a derecha se es consciente de cómo se estructura el trabajo hoy, de cómo las nuevas formas de organización de las cadenas de beneficio conducen a que los integrantes de esa cadena que están en la escala más baja, los trabajadores, los autónomos y los pequeños empresarios, se conviertan en fuente de beneficio para una economía absurda que perjudica a quienes realizan de verdad las tareas. Y no deja de sorprender que el único que parece haber tomado conciencia sea el secretario general de un Partido Comunista. O a lo mejor tiene todo el sentido, si se trata del partido del trabajo.

La reforma en las cotizaciones de los autónomos es una demostración más de hasta qué punto nuestros dirigentes entienden muy deficientemente el mundo del trabajo, y de cómo su voluntad no está del lado de favorecer a quienes realizan los trabajos cotidianos, los reales. No es un mal exclusivo de ese sector, también los trabajadores y los pequeños empresarios se ven perjudicados por esa mirada estrecha y por esa lectura incorrecta del momento social.

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